31 octubre 2012

COMUNICADO DE LA VÍSPERA DE TODOS LOS SANTOS




Pongo en conocimiento de los lectores de este blog el siguiente comunicado acerca de mi negativa a seguir escribiendo para terceros sin cobrar:

ANÁLISIS PREVIO
Hace 15 o 20 años, cuando yo empecé, el periodismo y la escritura freelance eran trabajos como cualquier otro. Se podía ganar uno la vida. No hacerse rico ni mucho menos pero se iba viviendo. En otros países que no son España, todavía se puede. ¿Qué cambió en nuestro amado país? Porque algo ha cambiado, y el cambio no ha sido espontáneo ni inocente como el cambio de estaciones. A muchos les gustaría hacernos creer que sí, que simplemente un día se volvió “natural” pagar sumas ridículas a los colaboradores del mundo de la cultura, o directamente no pagarles, y que contra la naturaleza no se puede hacer nada más que resignarse. De hecho, es una de las cosas que más me indignan de esta situación: que han conseguido inocularnos a todos la idea de que esto es normal, de que a quién se le ocurre pedir dinero por escribir. La misma gente que se escandaliza viendo anuncios de empresas que piden a becarios sin sueldo en lugar de trabajadores a sueldo ya ve normal que en el mundo de la cultura se propongan todo el tiempo colaboraciones y publicaciones sin cobrar. Los periodistas trabajan a cambio de una sexta parte del poder adquisitivo que antes tenían, y tampoco estoy diciendo que los periodistas españoles en los 80 o los 90 se hicieran ricos ni mucho menos. Los chavales que salen de la universidad ya ni se molestan en pedir dinero a cambio de su trabajo. Escriben donde les dejen y con las condiciones que les digan, y entretanto o viven de sus padres o trabajan de camareros si tienen suerte.
¿Qué ha cambiado, o mejor dicho, quién ha provocado este cambio? Habrá quien diga que ha sido Internet. ¿Pero seguro que ha sido Internet? Porque yo conozco medios de Internet que sí pagan. Mi sospecha, en cambio, va hacia toda esa serie de “valientes emprendedores” del mundo de las letras y la cultura, en Internet y en papel, que han tenido ideas sorprendentes, necesarias, brillantes, mesiánicas, ideas que no se podían guardar para ellos solos, y todos han coincidido en que la forma de llevarlas a la práctica era pedir textos (o libros) a la gente sin pagarles nada. Una idea, como podéis ver, absolutamente brillante.
Intento imaginarme a mí mismo montando una revista o cualquier otro medio cultural a principios de los 90, que es cuando yo empecé. Lo que yo habría hecho, intentando usar algo de sentido común, es lo siguiente:
1) Buscar dinero para pagar a los colaboradores y a la plantilla.
2) Con ese dinero, pedir los textos y publicar la revista.
Los números los he puesto para que se vea mejor el orden de los pasos. Así, recuerdo yo, es como se solían hacer las cosas. Aunque hay que decirlo, en honor a la verdad, ya por entonces existían pioneros en el arte de la explotación sin vergüenza, como la revista Lateral. Es posible que su director ni siquiera se diera cuenta del daño que hacía con su precedente, aunque lo más seguro es que le importara un pimiento.
Hoy en día ya nada de todo esto significa nada. Pagar a los colaboradores ya no es necesario. Para qué. Es mejor, digámoslo con franqueza, quedarse el dinero para uno. A fin de cuentas, es la ley del mercado. ¿Para qué vas a pagar a alguien que no te pide dinero o que, en caso de pedirlo, va a aceptar un no por respuesta? Y si alguien te pide dinero e insiste, es muy fácil reemplazarlo por alguien que no lo pida. A los colaboradores se les paga con “visibilidad”. O con prestigio. O con cualquier imbecilidad que se le ocurra a uno. Tenemos, pues, la situación paradójica de que el fruto del trabajo de uno es la “visibilidad” de ese trabajo (¿!).
La situación ha experimentado un giro tan radical que el colaborador que sugiere que le deberían pagar ya no solamente se vuelve un ser incómodo, sino que es aceptable atacarlo con recriminaciones e insultarlo. Yo me lo he encontrado: “interesado”, “materialista”, “catalán”, “divo”, “ya te vale, aquí estamos todos arrimando el hombro”. “Todo el mundo ha colaborado de buena fe y tú eres el único que está pidiendo pasta”. He aquí una selección de argumentos clásicos que todo trabajador español del mundo de la cultura se ha encontrado miles de veces:
+“De momento no pagamos a nadie, estamos esperando a ver cómo va todo”. (Atención a ese “de momento”, que se extiende imperioso y mayestático hacia el infinito).
+“Somos un medio independiente, no tenemos dinero, apenas nos llega para pagar la luz” (Falso: no sois independientes, dependéis por completo de encontrar a pobres desgraciados a los que explotar).
+“¿Te crees que yo me estoy sacando algo de dinero? ¿Cómo te voy a pagar a ti si no tengo ni para mí?”. (Nada que decir a esto, salvo: ¿has probado alguna vez a buscarte un trabajo y ganarte la vida como una persona mayor?)
+Y una de mis excusas favoritas: “Tal como están las cosas, ¿cómo vamos a pagar?” (Cierto, y las cosas están “como están” por culpa de gente como tú).
La panoplia de razones para no pagar parece infinita, pero en el fondo no son más que muchas variantes de lo mismo. No podemos pagar. El mantra de la industria cultural española del Siglo XXI. Y así se sigue degradando la vida de los periodistas y los escritores freelance de este país. Y por supuesto, y aunque sé que me van a llover las hostias por decir esto, en cuanto se deja de pagar a los colaboradores desciende en picado el nivel de exigencia de lo que se publica.
Mi pregunta es la siguiente: ¿cuántas de esas publicaciones/medios/editoriales que no pagan son realmente tan necesarios como para justificar el hecho de no pagar a nadie y contribuir a esa degradación infame de la profesión? Si uno no tiene dinero para pagar a los colaboradores, ¿no tendría más sentido no montar una editorial / revista / web / etc?? Con franqueza, ¿necesitamos verdaderamente tantas revistas web y editoriales independientes y demás? A los trabajadores del mundo de la cultura nos bastaría con que hubiera una décima parte pero que pagaran a los colaboradores.


COMUNICADO
Finalizado el análisis previo, procedo a comunicar lo siguiente:

Que a partir del día de hoy, 31 de octubre de 2012, víspera de la festividad de Todos los Santos, el escritor Javier Calvo Perales, natural de Barcelona, no volverá nunca a escribir para nadie si no es a cambio de  dinero. Esta decisión es irrevocable y no atenderá a razones de camaradería, independencia, afinidad espiritual, comunidad de intereses, apoyo a empresas jóvenes ni nada parecido. Al próximo que me pida un texto sin pagarme a cambio le voy a indicar con todo lujo de detalle anatómico dónde se puede meter su petición. No se trata de una decisión de raíz materialista, al contrario: llevo 15 años escribiendo gratis para todo el que me lo pedía, incluso cuando ya tenía niños pequeños y estaba pasando por situaciones económicas difíciles. Mi decisión es de naturaleza moral. Escribir gratis, igual que pedir textos gratis, contribuye a degradar la vida de los trabajadores del mundo de la cultura, provoca sufrimiento y empobrecimiento material, cultural y moral. No deseo ser cómplice de esto. Mi margen de maniobra moral en este planeta es muy limitado, pero por lo menos esto puedo hacerlo. Seguiré escribiendo por encargo para los medios que me pagan, y el resto de cosas las publicaré en mi blog. Que es exactamente lo que les recomiendo a todos esos “emprendedores”, “empresarios”, “editores” y demás ratas a las que me refería más arriba: que escriban ellos su propia mierda en vez de ROBAR la de los demás.


66 comentarios:

  1. jodidamente brillante: envío el link a todo el planeta, ya

    ResponderEliminar
  2. Apoyo la moción!! Me ha pasado algo similar durante varios años. Saludos y suerte.

    ResponderEliminar
  3. Totalmente de acuerdo, Javier. Lo vengo pensando desde hace muchos años.

    Lázaro

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo Javier, ahora bien, echo de menos algo de autocrítica después de 15 años según dices de publicar gratis para aquellos que te lo pedían. Dices que "los periodistas trabajan a cambio de una sexta parte del poder adquisitivo que antes tenían, y tampoco estoy diciendo que los periodistas españoles en los 80 o los 90 se hicieran ricos ni mucho menos". Vamos, que prácticas como la tuya han contribuido a intoxicar y empobrecer la profesión y al mismo tiempo crearte un nombre". Y ahora, finalmente, adquirido un status, decides hacer lo correcto. ¿Si te hubieses negado a escribir gratis tantos años te hubiera ido mejor o peor? Entonces, ¿cómo convencer a todos esos plumillas que no es el camino correcto cuando aspiran a ser algo como Javier Calvo, a seguir tus pasos? No me vale que digas que quienes te pedían textos eran entonces una pobre gente de la que te apiadabas y ahora son unos sátrapas. Es egoísmo y ambición a largo plazo. Dices que ellos roban, pero, te pregunto, ¿no has robado tu durante 15 años al aceptar no cobrar y quizás impidiendo que alguien cobrase? En fin, que estoy de acuerdo con lo que dices.

    ResponderEliminar
  5. La primera vez aquí. Y por lo que intuyo y por la contundencia del escrito no la última. Me quedo, joder.

    Ah, y la foto (tu foto) me recuerda a la mítica portada de la antigua edición de Alianza de "Demian".

    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Por desgracia ocurre en más sitios aparte del mundo de la cultura. Secundo sus argumentos al 100%

    ResponderEliminar
  7. Santas palabras. Y absolutamente aplicable a otros sectores. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  8. Es muy bueno, pero no es un tantra de la cultura del siglo XXI. En este país, se lleva desprestigiando a los que intentan vivir de la cultura desde hace siglos. Esos despectivos calificativos (titireteros, progres, culturetas y demás adjetivos) sólo tienen precisamente la intención de degradar y hacer prescindible y, por supuesto, no cobrable porque "eso no es un trabajo", lo que salga desde ese apartado asocial de este desgraciado país.
    Me alegra saber que queda alguien que quiera hacer valorable su trabajo cobrando por él y que quiera vivir de ello.
    Animo y por ello

    ResponderEliminar
  9. Javier Calvo, éste texto es inmejorable, buenísimo.

    ResponderEliminar
  10. A mi modo de ver, ha tardado demasiado. Quince años de retraso son muchos años; demasiados. El escritor o periodista freelance que no cobra por su trabajo no se valora a sí mismo. Desapareceremos pronto pero casi al mismo tiempo que los medios de comunicación que han decidido prescindir de redactores y colaboradores. ¿A quién le va a interesar entonces coger un periódico?

    ResponderEliminar
  11. A ver, quiero aclarar que no llevo 15 años trabajando gratis. He cobrado en casi todos lados, por colaboraciones, libros, charlas, por todo, vamos. Esa es la verdad, hay gente a quien le va mil veces peor, yo soy casi un privilegiado. Pero tampoco me he negado cuando alguien me pedía una colaboración gratis. Siempre he intentado ser comprensivo cuando me decían que no me podían pagar, y si el proyecto es interesante he aportado relatos, artículos o lo que fuera. Simplemente ya no me queda energía para hacerlo más.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Birgit: Lo entiendo perfectamente, a mi tampoco me queda energía para esto - y lo peor de todo, que no quieren pagar y te hacen sentirte mal porque tu requieres ser pagado por tu trabajo- que egoísmo de tu parte!. Hay cosas donde me gusta aportar algo voluntariamente - pero quiero decidir yo, y la actitud requerida de trabajar GRATIS en otros sectores como lo social es mucho peor, es un problema no solo de periodismo - y como decías la generación de practicantes sin cobrar es algo "natural" para la economía - ni hablar de las diferencias entre hombres y mujeres en los labores que nunca son pagados pero te quitan el tiempo para trabajar con contrato y algún día recibir una pensión.

      Eliminar
    2. Tienes toda la razón. Estoy cansado de decir algo parecido a amigos míos que escriben libros por menos de un euro. Si alguien no quiere pagar por lo menos cinco o seis, no me interesa que me lea. Yo no escribo para muertos de hambre. Y quienes sí lo hacen están reventando el negocio a los demás. Ni comen ni dejan comer.

      Enhorabuena por tu articulo, tan cargado de razón.

      Eliminar
    3. Un país que utiliza la expresión "muertos de hambre" como un insulto, es que está mucho más que enfermo. Está podrido, al borde de lo miserable, Jesús. Y tú la has utilizado ya dos veces, aquí y en el grupo de FB. Es un insulto que no puedo soportar. Sigue con tu "negocio" y que te vaya de puta madre, pero no taches a los que no te lean de "muertos de hambre", porque no es ni justo, ni ético, ni siquiera la verdad.

      Eliminar
    4. Totalmente de acuerdo, Javier (disculpa el retraso, hasta hoy no ha llegado tu texto a mi pantalla). Y puedo añadir que a los free-lance del periodismo musical en España, además de pagarnos una miseria, nos han hecho sentir unos caraduras por pretender cobrar artículos o guiones sobre conciertos a los cuales nos dejan entrar "gratis" o sobre discos que nos han "regalado" para que hablemos de ellos, como si lo nuestro no fuera un trabajo sino una suerte... Si esta situación se diera en una empresa de automóviles, las editoriales de los periódicos se llenarían de críticas. Pero claro: ¿qué medio de comunicación va a escribir contra los mismos medios de comunicación para denunciar los flagrantes abusos que se cometen contra el pago digno a los free-lance del periodismo cultural? Eso es como lo de la corrupción: diarios, radios y teles se llenan la boca de altruismo para denunciar la corrupción en la financiación de los partidos políticos y yo me pregunto: ¿hay algún medio de comunicación que sea financiado limpiamente, sin la implicación de ningún partido político o lobby de ideología política?

      Eliminar
  12. Un privilegiado que exige lo que le es legítimo no es, al cabo, privilegiado de nada. Algo falla, evidentemente, en las letras que se cobran en España. Siempre fue así. Escribir es llorar. Alguien debió escribir eso alguna vez. Abrazos, sentidos pesares en el abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Habrá que seguirte la pista para comprobar como van las cosas. Mientras tanto los aficionados a las letras continuaremos no sólo escribiendo de gratis, sino incluso poniendo de nuestro bolsillo. Y no, en mi caso no es cuestión de ego, quiero verlo como una inversión de futuro, aunque después de leerte y ver el panorama reinante, me río yo del futuro de la Cultura en este país.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Las ratas tienen una panoplia de motivos para no pagar.

    ResponderEliminar
  15. Hostia va con hache. Sobre el resto, nada que añadir.

    ResponderEliminar
  16. Claro, porque si el divino Cuerpo Místico encuentra una hostia que no vaya (o no venga) con hache, se puede desviar de su itinerario y destino digestivo, y sólo la red de cañerías de aguas negras sabrá hasta dónde podría ir a parar.

    ResponderEliminar
  17. A ver si se repite la leyenda de Bikaner y los cuenta cuentos...

    ResponderEliminar
  18. Exacto, fetén. Menos Revistas chupatextos y más newyorkers.
    Entre para felicitarle por las traducciones de DFW y me encuentro con este artículo. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  19. Bien. Es un buen comienzo reconocer que trabajar gratis es indigno, y, además, dañoso a terceros. No obstante, ¿Cobrar cualquier cosa -y de cualquier manera- no es igualmente indigno? Mójense alguno de ustedes y digan qué cantidad mínima por palabra se debe cobrar sin perderse el respeto a uno mismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. 10 céntimos/palabra puede ser una buena base.

      Eliminar
  20. Al fin y al cabo, nunca hubo nada mejor escrito que lo que se hizo sin querer recompensa. Compensará quien vive de la cultura aunque sin cobrar de ella... Pero seguiremos apoyando la letra!

    ResponderEliminar
  21. Suscribo el manifiesto. Sobre todo, por lo identificado que me siento.

    ResponderEliminar
  22. Me parece muy hipócrita. A buenas horas mangas verdes. ¿Quieres un aplauso o una estatua? Los que han prostituido la profesión (llámalo inversión de futuro que en tu caso ha salido bien, pero que, en otros casos, ha provocado montones de publicaciones y proyectos explotadores) ahora quieren ser damas de honor. Llama las cosas por su nombre. Y como siempre, todo es discurso pero ningún nombre (sólo uno). ¿De que instituciones hablamos? ¿Hablamos también de como funcionan esas revistas y el mundillo cultural donde lo menos importante es la calidad de los textos y lo más importante los amigos que tienes y el circulo vicioso de favores? Muy bien que habéis vivido hasta ahora. Antes los medios despilfarraban dinero con los amigos y las instituciones también (CCCB, MACBA, Reina Sofia y demás) y ahora no, y ahora tienes que competir con mucha gente que tiene pasión y trabaja gratis como tu hiciste y eso jode, jode mucho. Y dices que se acabo ahora que puedes. Pero en realidad si un gran medio no te pagas seguirás escribiendo como todos, porque es importante estar visible, promocionarte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo ni que sea hipocrita ni que este fuera de lugar. Hemos llegado a un punto en donde efectivamene, no vale lo bueno que seas sino los amigos que tengas. Hay empresas que hacen subastas de proyectos o concursos, es decir; ellos, muy majos dicen...a ver, necesitamos un cartel para nuestra empresa, vamos a una escuela, lo decimos, ellos lo hacen gratis, nos presentan 40 carteles y nos quedamos gratis con el mejor y con 39 de repuesto (y donde digo cartel podemos decir panfleto, foto, proyecto...) y aqui nadie se rasga las vestiduras. Y es que eso esta pasando con todo lo que tiene que ver con lo "artistico" (foto, diseño, webs, literatura...) que yo sepa.
      Y casos concretos...hay bastantes, no hay mas que ver de que se nutren las noticias en la tele (videos de youtube, twitter, imagenes llegadas por telefono desde cualquier parte del mundo...)
      Yo hago fotos y no me importa regalar mis fotos, pero solo las que quiero regalar. Estoy harto de la "promocion", yo no le puedo decir a mi casero...la renta de la casa? mira esa revista que hay una foto mia promocionandome porque sabemos todo lo que me va a decir, no?
      Un saludo

      Eliminar
  23. Conozco de primera mano casos de empresas que han puesto anuncios para buscar ilustradores y han recibido más de 80 respuestas. Algunos solicitaban un precio justo por ilustración, otros un precio ridículo, e incluso algunos decían que lo harían gratis porque querían tener visibilidad y portafolio. La empresa no ha ido a por el más caro, claro: ha filtrado los mejores en función del rango bajo de precios, e incluso se ha quedado con alguno gratuito. Esta dinámica no ha salido de ellos, pero se han aprovechado de una coyuntura donde los propios ilustradores comienzan a pujar entre ellos al saber que el mercado laboral se ha deteriorado. Entre unos y otros, la casa sin barrer.

    ResponderEliminar
  24. Aplaudo el texto, de principio a fin.

    Pero como lector me gustaría saber cuáles son los medios que no pagan, para no apoyarlos.

    ResponderEliminar
  25. A los artistas plasticos nos pasa lo mismo. Estamos exactamente en la misma situación y creo que debemos aunar fuerzas para generar un tejido cultural sostenible en este país. Saludos!

    ResponderEliminar
  26. te amo, Javier Calvo :D

    ResponderEliminar
  27. ¡Bravo!

    Admiro tu valentía de escribir este texto.

    Un abrazo desde México.

    ResponderEliminar
  28. Pongamos pues una corona de flores en memoria de todas las santas ratas que se aprovechan del trabajo, y la buena fe, de tanta y tanta gente involucrada en la evolución cultural del ser humano.
    Chapeau, Javier. Endavant!!!

    ResponderEliminar
  29. Hablemos de Quimera, amigos.

    ResponderEliminar
  30. Y esas revistas con colaboradores gratuitos ¿también ponen gratis la publicidad si el anunciador le dice que es que la cosa no da para más y no tienen dinero?

    ResponderEliminar
  31. Magnífica entrada, digna de aplauso, desde luego. Totalmente de acuerdo contigo en todo. Una profesión tan respetable como la de periodista o escritor se ha convertido en un mamoneo, como tantas otras profesiones tan respetables y honorables como esa. ¿Y de quién es la culpa? del miedo, únicamente de eso. De nuestro miedo como país, como sociedad de ratas, como conformistas de mierda que no somos capaces de plantarles cara a los que pagan, y sí de permitir que no se les pague a los becarios, por muchos títulos y conocimientos que tengan. Tenemos lo que nos merecemos, somos lo que hemos construído con nuestra imbecilidad manifiesta, con esa mentalidad de putero tercermundista que dice "en la puerta hay veinte que están esperando a ocupar tu puesto por un bocadillo al día". ¿De qué nos quejamos a estas alturas? hemos dejado que esto ocurriera, ya no hay remedio. los que estabais arriba podíais hacer algo, y os habeis mirado el ombligo mientras todo el tinglado se desmoronaba. Ahora hay otros medios, otras puertas. ¿Qué ocurre con los que empezamos, con los que hemos intentado durante años acceder al coto vedado de la edición sin que nadie se tomara siquiera la molestia de leer nuestras cartas de presentación? hemos presenciado la corrupción, el desmoronamiento de un mundo sin que siquiera tuviéramos la posibilidad de acceder a él. Ahora somos visibles gracias a plataformas que nada tienen que ver con lo tradicional. Ahora se nos tiene en cuenta, cuando todo el tinglado se tambalea por la incompetencia, por la falta de ilusión hacia la literatura de los que lo han llevado a la deriva. Ahora parece que alguien, unos pocos, se preocupan ante el desastre que han montado por ver esto como un negocio de consumo fácil, y no como el arte que era hace bastantes años.

    Haz lo que consideres. Es lícito, por supuesto, y respetable, pero es tarde, muy tarde. Tú mismo lo has dicho, en otros países se vive dignamente de esto, pero en otros países se respeta la cultura, se ama la cultura, y en el nuestro se desprecia desde tiempo inmemorial.

    ResponderEliminar
  32. Javier, recibe mi solidario testimonio. A mí, personalmente, me ha costado la salud. Esto viene de muy lejos y lo dicho; algunos amigos han acabado en un taxi (en el mejor de los casos) y otros ya no sé si existen. Hagas lo que hagas, te deseo lo mejor. Salud, suerte y un abrazo

    ResponderEliminar
  33. Me parece muy correcta tu actitud, ya está bien... Daría para mucho comentario, pero lo bueno si breve... Mi reconocimiento desde Granada.

    ResponderEliminar
  34. Soy músico, y me siento más que identificado con lo que dices. Aplicable a cualquier ámbito de la cultura. Llevo años escuchando es de "no si no cobras, pero esto es promoción, te viene bien". Como si la promoción me diera de comer.

    ResponderEliminar
  35. Un aplauso. Me gustaría poner otro ejemplo. Mi sector no es el literario, es el musical. Pero creo que es extrapolable. Te piden participación desinteresada con cualquier pretexto, da igual que sea cierto o no: "estamos empezando, es un acto benéfico, no tenemos apenas presupuesto,...". Vale, perfecto. Y participas, por la causa, por la publicidad, por lo que sea... En ocasiones ahí queda la cosa, te llevas agradecimientos al bolsillo y tros las medallas al pecho. Lo sangrante es cuando el acto, festival o lo que sea tiene éxito y llegan ediciones posteriores. El trabajo sucio ya lo hicieron otros. Ahora ya ha caído algo de dinero de patrocinadores, subvenciones, etc. Ya hasta se cobra por una entrada. Hay algo de dinero. ¿A quién llaman? A los que cobran sí o sí. Tú ya no das el nivel. Vendiste la dignidad y ya no estás ni siquiera en posición de retractarte y exigir. Se siente, la cagaste burlancaster. Purlutant (que se dice en catalán), sefiní lo que se daba. Nada a cambio de nada.

    ResponderEliminar
  36. Totalmente de acuerdo con el autor.
    Yo, como músico, convivo con la misma situación pero he de decir que somos nosotros mismos los que hemos ido cavando nuestra propia fosa (digo "nosotros" pero yo no me incluyo en este grupo). Promotores que se aprovechan de las bandas que tocan por menos aún que las cervezas, en pos de una promoción, una aventura, o simplemente el hecho de sacarse unas fotos para presumir en las redes sociales.
    Somos una sociedad sumisa, mediocre... y como tal no exigimos nada sino que cogemos lo que nos ofrecen y sin rechistar no vayamos a quedarnos sin más fotos chulas...

    ResponderEliminar
  37. En primer lugar voy a poner esto en mis redes sociales para que llegue tu mensaje a toda la gente que esté a mi alcance. Como músico que soy, te entiendo perfectamente. Estoy muy cansado de que se empiece a tomar como norma esto de no pagar... El arte, como cualquier profesión, tiene un precio y se ha de valorar.

    Me da algo de esperanza que haya gente como tú, clara sensata y concisa. Enhorabuena.

    Javi García

    ResponderEliminar
  38. Brillante esto de que te llamen 'catalán'

    Per cert... Sóc català

    ResponderEliminar
  39. Well done mate . Do not take amiss me calling you mate.
    Llama la atención la inquina que genera en este país la gente que se toma su trabajo en serio . ¿ Quién no ha garabateado en un fanzine ? Esa ilusión que uno reconoce en si mismo y en los demás sirve de palanca para reventar el talento ajeno y que entren las ratas.
    Se empieza gestionando " imprescindibles " e " innovadoras " revistillas o lo que sean, y luego damos el paso a la editorial , agencia publicitaria o mafieta , perdón partido , del papa o la mama.El currículum engordado por la " buena fe " de los de siempre.
    Por cierto : los periodistas que aún se ganan los garbanzos escribiendo han de andarse con mucho ojo sobre quién hablan y de qué hablan , una censura brutal pero limpita y democrática.
    A cagar a la vía .
    Charlton all the way , all the way...

    ResponderEliminar
  40. ¿Esto del blog da dinero?

    ResponderEliminar
  41. Totalmente de acuerdo contigo, pero, como bien dice un comentarista, nunca se sabe con certeza si es mejor no publicar nada si no se cobra o publicar con la vana esperanza de que un artículo puede llevar a algún otro sitio... Como muchos críticos amateurs o aficionados, yo también he escrito sin cobrar un duro, a veces por el afán de demostrarme que podía, otras por desarrollar un trabajo, que sin la publicación nunca lo hubiera terminado. Con el tiempo, te das cuenta de que no vale la pena el empeño para otros, y que publicar en un blog personal tus apetencias cumple con creces la función de estimulante y cierre de texto. Pero apuntas a uno de los rasgos más comunes entre muchos trabajadores precarios y mal pagados del mundillo editorial español: el supuesto prestigio que concede el trabajo cultural parece justificarlo todo, incluido trabajar más por menos.

    ResponderEliminar
  42. Javier, aquí en Brasil se pasa el mismo. Creo que esta es una tendencia mundial y no sólo española. Hace un año que estoy trabajando como freelance, tras la decisión de romper con el esquema de las empresas periodisticas. Aunque es posible colaborar para una y otra publicación seria que paga el justo para el colaborador, pero estas son cada vez más raras y disputadas a la bofetada por los periodistas que no están en el mercado. El resultado es que son los mismos nombres de siempre que acaban teniendo sus textos publicadas, sin dar espacio a los demás. La suerte de los periodistas que escribieron antes de la cultura ha sido la asesoria de prensa. Nos estamos convirtiendo en portavoces sin opinión propria, mientras que los "modernos" trabajan de forma gratuita a cambio de "visibilidad".

    ResponderEliminar
  43. Asociación de escritores, asociación de colaboradores en medios escritos, habrá que asociarse o hacer efectivas las asociaciones que existen, ¿no?

    http://sugherir.blogspot.com.es/2011/01/los-que-escriben.html

    Nicolás

    ResponderEliminar
  44. Creo que es mal de muchos, lo cual no es ningún consuelo. Aquí, del otro lado del charco, en Venezuela, los reporteros de radio y televisión ganan salarios de hambre, pero andan muy contentos pateando la calle, por la "promoción" que les da aparecer en la tele o escuchar su voz a través de las ondas hertzianas. Eso está ya institucionalizado, muchos periodistas que comienzan, saben que trabajar en los medios audiovisuales es la ruina pero dan la vida por un puesto en una televisora con la idea de "hacerse un nombre".
    Algo parecido pasa con los créditos de los periodistas en los diarios. Es cuasi orgásmico mirar el nombre de uno por primera vez en un periódico, así sea en una micronota de 300 caracteres. Sé de casos de periodistas que colocan los dos apellidos para extender este gozo hasta la madre, que no puede quedar por fuera de esta "recompensa" social. Aquí usamos un término -parejerismo (ser parejero)- para describir esa actitud de querer figurar a como dé lugar. Creo que el periodismo tiene mucho de parejero y a los empleadores se les sale su esencia ratonil y se aprovechan de esta veleidosidad para pagar salarios de hambre. Los periódicos están minados de columnas redactadas por gente que no cobra y que ni siquiera sabe escribir, que han criado fama gracias al trabajo de los correctores (verdaderos héroes anónimos de la comunicación), que les rehacen las notas.
    No sé si en el caso de los músicos opera el mismo mecanismo de búsqueda de reconocimiento, pero supongo que en todas partes habrá ratas dispuestas a sacar provecho de la frivolidad humana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Absolutamente de acuerdo. Y muy brillantemente explicado. Lo comparto en mi facebook. Un saludo.

      Eliminar
  45. Totalmente de acuerdo con el artículo. He tenido alguna experiencia negativa con la publicación de uno de mis libros y ...¡Ya está bien!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  46. Es triste pero es la verdad. Me pregunto si se podría hacer algo para revertir este desperdicio, esta manera de aprovecharse de la gente, esta forma de hacer que el sueño de un empresario sea la pesadilla de un redactor.No lo entiendo, todos los días pienso en esto y no lo termino de asimilar. Me pregunto que es lo que realmente ha pasado para que parezca tan normal.Por lo demás el texto es muy bueno. Yo preferiría que no pusieran mi nombre pero que me pagaran.

    ResponderEliminar
  47. (Parte 1)

    Hola, Javier. Y a todos.

    Es curiosa la manera en que he llegado hasta este "artículo declaración". Resulta que he abierto un blog de crítica literariaen blogger, Poemofilia, y cuando he invitado a un poeta a participar me ha remitido a tu artículo. Según este artículo, mi iniciativa sería inmoral ya que no he seguido los pasos que indicas como correctos (1. buscar dinero. 2. buscar colaboradores) Es cierto, no me he molestado en buscar dinero. ¿Para qué? ¿Acaso blogger me cobra algo por el soporte que me ofrece? No. ¿Acaso gano yo algo de dinero con esto? No.

    ¿Por qué lo hago, entonces? ¿Es que TODO lo que se hace en la VIDA hay que hacerlo POR DINERO?

    Además de la obvia respuesta, te dire que el hecho de que no te paguen no solo puede traer como consecuencia la bajada de la calidad de las reseñas (no niego el hecho)sino una segunda consecuenca más atractiva, que no es otra que una mayor independencia a la hora de escribir de, sobre, y como quieras. Esta independencia, por supuesto, también dependerá del caso (revista, web, etc), pero si hablamos en términos de industria cultural, es evidente que depender de las instituciones que dan las subvenciones resta independencia a esa industria. Si sustituimos las institucines por el mercado, entramos en otra categoría donde lo cultural se supedita a lo comercial. Todo esto no me lo invento yo. Hay muchos sociólogos que han estudiado el campo intelectual o cultural en relación a su independencia respecto a las instituciones y el mercado, y supongo que sabes que me estoy refiriendo sobre todo a Bourdieu. Y precisamente él ya habla del periodismo cultural del siglo XIX como una esclavitud.

    Yo empecé a colaborar como columnista en prensa gratis, en el periódico local de Granada de toda la vida. Me llevé una decepción, pero acepté. Me rechazaron algunas columnas y otras me las publicaron. Tenía relativa libertad de escribir cuando quería y de lo que quería. Exacto: relativa. Cuando empecé a escribir reseñas literarias también me las pagaban. Pensé que podría sacar un pellizco de esto colaborando en varias revistas. Pero no, el mundo de las publicaciones culturales subvencionadas es, como bien sabes, un cuartelillo, se mueve como todo en este mundo a base de enchufes y amiguismos. Yo no me quejo, todavía publico reseñas en una de esas revistas subvencionadas, salvo que la pobre no está claro que haya terminado de superar la crisis financiera con las mismas garantías de remuneración... pero tampoco me estoy dando cabezazos contra el muro de ese cuartelillo...

    Así que me he acostumbrado a realizar colaboraciones gratuitas. Claro que me encantaría llegar a uno de esos codiciados puestos en los pocos medios que todavía pagan... pero la verdad es que el no escribir en Babelia (es un ejemplo) cada vez me importa menos.

    ResponderEliminar
  48. (parte 2)


    Desde otro ángulo, es cierto que con internet han surgido miles de inciativas basadas en la afinidad, el bien común, y con una filosofía colaboracionista. El ejemplo paradigmático de ello es sin duda Wikipedia. Supongo que la has usado alguna vez. ¿No?

    Por último, como le decía a este amigo poeta, no voy a dejar de escribir porque no me paguen por hacerlo. Faltaría más. A lo mejor eso es lo que le gustaría a la industria cultural institucionalizada, es decir, a los medios que sí pagan, ser los únicos que controlaran el mercado cultural, ya que ellos sí pagan y lo hacen porque pueden, porque están sostenidos por unas instituciones de cuya moralidad mejor es no hablar. Esto de la moralidad es un asunto complejo. ¿Existe el dinero sucio, o el dinero es siempre neutro? ¿Aceptar dinero de un periódico que despide a la mitad de su plantilla, y aguantar y quedarse en un puesto escribiendo reseñas en el Babelia, es moral? Conste que ignoro absolutamente si escribes en el Babelia, lo digo por poner un ejemplo.

    Quizá la cuestión clave reside en el hecho de vincular una actividad cultural con una actividad económica. Flauvert ya decía que quien piense dedicarse a escribir literatura por dinero, es mejor que se busque un trabajo como portero de escuela... o algo así, cito de memoria. El mundo económico y el mundo de la cultura son dos conjuntos interseccionados, pero no indénticos, afortunadamente.

    Tampoco creo que existan "tantas" revistas de crítica literaria seria en internet, y no me parece inmoral inaugurar una iniciativa (poco original, por otra parte) como un blog de crítica literaria basado en colaboraciones voluntarias. Esta voluntariedad garantiza la independencia de juicio de la crítica que ahí se realice, al contrario que lo que sucede en la mayoría de los medios de pago. Porque tú sabes y yo sé y muchos de los lectores saben que cuando se encarga una reseña de un libro pagando (o un artículo, entrevista, etc) no es para hablar mal del libro, precisamente. Y ahí más que periodismo cultural lo que se está haciendo es publicidad. En cambio, en un espacio de crítica libre, el único rasero para la publicación de las reseñas será el que cada autor, en acuerdo con su propio juicio, estime conveniente, además de unos mínimos de calidad.

    Y nada más. A mí también me gustaría que me pagaran por haber invertido este tiempo en contestar tu artículo, que encuentro por lo demás muy acertado, aunque como ves no estoy enteramente de acuerdo con él.

    Mi respuesta creo que se puede resumir en: "No vamos a dejar de realizar crítica literaria porque no nos paguen."(Aunque, si alguien quiere pagarnos, pues bienvenida sea esa paga!)

    Jorge Díaz Martínez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pregunta: ¿como pagas tu piso? ¿y tu comida? (sin acritud) aqui no se habla de que cada uno haga lo que quiera a la hora de escribir, aqui se habla de que la gran mayoria de publicaciones no paga a sus colaboradores en general como norma, que es distinto. incluso las "grandes".

      Eliminar
  49. Mira que caso más curioso:
    http://fotoperiodismoenelparaiso.blogspot.com.es/2013/02/samuel-aranda-extremoduro.html

    ResponderEliminar
  50. Virginia Avendaño2 de marzo de 2013 05:29

    Te aporto esto, tomado del blog del escritor argentino Eduardo Berti, blog que por otra parte recomiendo mucho.

    http://eduardoberti.blogspot.com/2009/06/las-contribuciones.html

    Hablaba ayer de Carlos Edmundo de Ory y sus “aerolitos”. Un buen amigo [...] me acaba de escribir contándome [...] que en un sitio de Internet (pero, ay, mi amigo ha olvidado el dato exacto) hay una carta que De Ory le envía al editor de una revista que le pide unos versos.

    Tiene razón mi buen amigo en que cierto pasaje de esta carta es memorable. Es el momento en que De Ory aborda el tema, siempre espinoso, del dinero. Cuántas veces me han pedido una “contribución” (cuando usan esa palabra en vez de “colaboración” ya huelo que no hay dinero…) y no supe cómo preguntar si era gratis o no.

    A partir de ahora voy a inspirarme (si no se ofende De Ory, claro) en esta maravillosa frase:

    “Y, en fin, espero inicies tú la costumbre de pagar, no quiero decir la poesía (eso no se paga sino con la vida), pero sí los versos, es decir, la colaboración poética”.

    Muchos saludos desde Buenos Aires.

    Virginia Avendaño (soy la mamá de Tomás Nochteff)

    ResponderEliminar