23 agosto 2010

M&M CONTRAATACAN





La trayectoria de la revista Granta en español es una de esas historias que demuestran lo desagradecido que puede ser el mercado editorial. Me acuerdo perfectamente de cuando la lanzaron en 2004 y de que todos nos las prometíamos muy felices: los que la hacían, por supuesto, y también los que queríamos leerla y ser publicados en ella. Ahora, con diez números publicados en siete años, y a una media de 1,4 números por año, sigue estando muy lejos de la periodicidad trimestral de su revista nodriza inglesa. Para acabar de confundir las cosas, si no ando equivocado, ha sido publicada ya por tres editoriales distintas: Planeta (números 1-6), Santillana (7-8) y Duomo Ediciones (números 9 y 10). Estando así las cosas, parece que la única constante de la vida de Granta en español han sido sus dos editores, Valerie Miles (ex editora de Emecé y Alfaguara y actual editora de Duomo) y Aurelio Major, a quien yo conozco como traductor y editor de Tusquets. Juntos han creado una publicación más que solvente, calcada de su modelo inglés en el concepto, combinando el contenido original y el traducido (aunque algunos números, inexplicablemente, han sido meras traducciones de números del Granta inglés), primando siempre los nombres consagrados pero reservando algún espacio para escritores con menos proyección (a mí me publicaron en el 5, por ejemplo). De acuerdo con una antigua nota de prensa emitida por la revista, su objetivo es “continuar en nuestro idioma lo conseguido por la publicación homónima inglesa: ser la publicación de narrativa y reportaje más célebre e influyente de lengua inglesa”. Mi opinión sincera es que todavía no lo han conseguido, por desgracia. En su descargo hay que decir que no están los tiempos para revistas como la suya. En la era de Internet la misma Granta inglesa tampoco es lo que era, ni mucho menos, mientras que en España tampoco han conseguido captar la atención del público otras revistas igual de solventes como Eñe. Vamos, que si en 2004 Granta en español ya era una apuesta arriesgada, ahora lo es diez veces más.





Es posible, sin embargo, que ahora cambien las cosas para los señores Major & Miles. Porque la aventura editorial que Granta en español ha emprendido para su número 11 puede efectivamente, en mi opinión, no solamente relanzar la revista, sino también reinventarla. Mezcla de performance publicitaria y potencial evento literario de la década, el número 11 en cuestión recogerá su selección de los 22 mejores escritores en español de menos de 35 años. El toque maestro de la propuesta es que el número se traducirá íntegro para publicarlo en la edición inglesa de la revista, con lo cual M& M han conseguido que los agentes literarios se lancen a presentar a sus autores, con la esperanza, probablemente fundada, de que ser seleccionado por la revista Granta equivalga al 50% de conseguir colocar por lo menos un libro en el mercado anglosajón. Según la convocatoria, que se puede leer en la página web de Duomo Ediciones, Granta convocaba, “desde sus sedes en Londres y Barcelona, a todos los escritores, editores y agentes literarios interesados a que presenten la candidatura de jóvenes narradores de lengua española para su posible inclusión en el volumen que Granta publicará simultáneamente en traducción inglesa (Reino Unido y Estados Unidos) y en castellano (España) en octubre de 2010”. A la convocatoria del número podían presentarse “todos los narradores menores de 35 años que escriban en lengua española y hayan publicado al menos una novela o recopilación de cuentos en una editorial constituida antes de octubre de 2010”. Además de Major y Miles, el jurado lo integraban Edgardo Cozarinsky, Isabel Hilton, Francisco Goldman y Mercedes Monmany, todos personajes “periféricos o extraterritoriales o mongrels”, de acuerdo con Aurelio Major.


Por supuesto, el éxito de la convocatoria también se ha beneficiado de otras coyunturas. La principal, claro, es el éxito monumental de Roberto Bolaño en el ámbito anglosajón, que ha generado un ambiente editorial propicio a la publicación de autores en español. Yo he tenido ocasión de contemplar en Estados Unidos el alcance casi inimaginable de la Bolaño-manía, sobre todo a partir de la publicación de Los detectives salvajes en FSG. No solamente ha colocado a Bolaño en el trono de Gran Escritor Latinoamericano de Nuestro Tiempo (yo siempre digo que los americanos solamente tienen espacio mental para un único escritor de cada categoría), sino que lo elevó en cuestión de meses a la talla de Borges o García Márquez. A nivel de público, ahora mismo Bolaño me parece un fenómeno bastante más grande en el mundo anglosajón que en el español. Hasta tal punto es así que ha reconfigurado completamente el mapa de la narrativa latinoamericana contemporánea. El efecto más concreto ha sido el de alterar el mapa de las generaciones literarias. Bolaño era un desclasado también en el sentido generacional, ya que nunca se lo asoció a ninguna. Sin embargo, pese a ser mayor que ellos, su obra surgió al mismo tiempo que la de las generaciones de McOndo y el Crack, a las que ha terminado eclipsando por completo. Su éxito póstumo ha sido en definitiva un certificado de defunción en América para autores como Jorge Franco, Fresán, Fuguet o Paz Soldán, ya que ha eclipsado a todo lo demás. A quien ha beneficiado, paradójicamente, es a la generación siguiente, la de los Vásquez, Roncagliolo y compañía, ya que les ha abierto mercado. Los autores que ahora están entre los 30 y los 40 son contemplados por el mercado anglosajón como “potenciales nuevos Bolaños por descubrir”, y es aquí donde, por supuesto, entra el número especial de Granta.
Una parte considerable de dicha generación se perderá figurar en el número de Granta de Mejores autores en español de menos de 35, simplemente porque una parte de esa generación ya ronda los cuarenta. Yo imagino que la sección de esa generación que pase el corte de edad estará bien representada (de acuerdo con Major, “Quizá no estén todos los que son, pero sí que son todos los que están”). Dice la otra editora de la publicación que el número especial “pretende ser una celebración del idioma en un sentido muy amplio. Beneficiará a los autores seleccionados, es obvio, pero no solamente a ellos. También beneficiará a muchos otros editores y agentes y potenciará la importancia y la curiosidad por saber más sobre este idioma y sus escritores en general, no solamente los de la lista. Esa es la idea. Elevar la visibilidad de la literatura en español ya desde la base. Si conseguimos eso, todo el mundo gana”. Yo personalmente me confieso excitado por el evento, incluyendo su vertiente puramente deportiva, de ver quién pasa y ver quién se queda. (Los propios editores de Granta en español han potenciado este aspecto imponiendo un aura un poco teatral de secretismo en torno a la selección, que incluye hacer firmar cláusulas de confidencialidad a los traductores). Obviamente, no sé cómo de importante va a ser el nuevo número de Granta para la literatura en español en general, que en mi opinión tiene muy buena salud. Pero sí confío y espero que sea un impulso crucial para los autores seleccionados y también para la propia publicación Granta en español, que lo merece. (Aprovecho para desear suerte competidora a mis amigos Patricio Pron, Gabriela Wiener y Pola Oloixarac, que merecen ser seleccionados, por supuesto).

06 agosto 2010

CUANDO LA POLÍTICA TEME AL INTRUSO

Se publicó a final del mes pasado en El país. Junto con "Por un libro universal" y "El Raval, un barrio prostituido", continúa en mi línea de artículos políticamente comprometidos para La Cuarta Página de El País. Quién me ha visto y quién me ve.