31 octubre 2009

FOLLOW THE FLEET



En septiembre de 2009 me alojé con mi familia en una casa de Swiss Cottage para pasar cinco días revisitando los barrios del North London central: una encantadora área más o menos circular de unas cinco millas de diámetro, con Golders Green en el noroeste y Highgate en el noroeste, St John’s Wood en el punto más meridional y el centro histórico de Hampstead en el mismo centro, con el interminable carril doble de la Finchley Road como eje transversal aproximado.  Pocos sitios en el mundo me producen una sensación parecida de bienestar espiritual: compuesta por apacibles barrios residenciales, con una fuerte presencia judía y una antigua tradición literaria, la zona está construida sobre una decena de aldeas nacidas a partir de granjas y posadas alrededor del siglo XVII, aunque algunas ya existían en la Alta Edad Media. Un poco de la atmósfera semi-campestre ha sobrevivido milagrosamente a veinte minutos del centro de la metrópolis. Cada antigua aldea conserva su calle mayor rodeada de callejuelas encantadoras. El cielo es relativamente amplio y azul y abundan los jardines públicos y los rincones inesperados.
En nuestro primer día tuvo lugar un episodio maravilloso. Nos adentramos en Hampstead Heath para hacer un safari de animales urbanos con mi hija de dos años y medio. No entramos como lo habíamos hecho en los último años, subiendo por Heath Road hasta Spaniards Road y el Jack Straw’s Castle, sino que nos desviamos por East Heath Road y entramos por el Vale of Health, que era el sitio por donde yo solía entrar en Hampstead Heath en mis primeros viajes a Londres. [Hace poco descubrí que el nombre del Vale of Health, según algunas leyendas, viene de su condición de refugio para gente que huía de la gran epidemia de peste bubónica de 1665 (la “Black Death”). En todo caso, su fama es posterior, de principios del XIX, cuando fue drenada la ciénaga que había allí y se construyeron un estanque y un poblado de casitas de veraneo que frecuentaban Shelley, Keats y Byron].
Desde el Vale of Health trazamos una curva en dirección al noroeste por los senderos del bosque y más adelante nos desviamos de forma más o menos consciente hacia el sudoeste. Una hora nos bastó para perdernos plácidamente bajo el sol intermitente. En lo alto de una loma detuvimos a un birdwatcher, uno de esos encantadores ornitólogos aficionados con su chaleco de bolsillos y sus prismáticos al cuello. El hombre admitió que no podía indicarnos la salida del bosque, porque era de Hampshire, pero que había un truco que nos podía sacar del aprieto. “Follow the water system”, nos dijo, señalando al norte, en dirección a los Highgate Ponds. “Follow the River Fleet”. De esa manera, nos dijo, llegaríamos a la Kenwood House, la fastuosa mansión del siglo XVII que domina Hampstead Heath desde el norte y que hoy es más popular como destino de picnics dominicales. Desde Kenwood House podríamos salir a la carretera y caminar hasta nuestro destino final, la Spaniards Inn, una maravillosa taberna de los tiempos de Shakespeare que parece haber sido remodelada sin alterar la disposición original.




La alusión al río Fleet, el más legendario de los ríos perdidos de Londres, me dejó asombrado. Cuando pensé en lo que me había dicho el observador de pájaros, me di cuenta de que la pequeña colina donde estábamos se encontraba en el medio de una horquilla formada por los dos brazos septentrionales del antiguo río Fleet, hoy invisibles al haber sido soterrado y absorbido por el sistema de alcantarillado. El Fleet, a diferencia de otros ríos perdidos cuya memoria se ha ido borrando, tenía dos manantiales bien conocidos: uno en el Vale of Health, debajo del actual estanque, y otro debajo de la Kenwood House, adonde ahora nos dirigíamos. El dato se me había borrado de la cabeza. Había algo maravillosamente atávico en seguir el rastro del agua. Remontar un río invisible. Así que nos pusimos las botas míticas y abandonamos los pastos resecos del centro del parque. Siguiendo una plácida sucesión de arboledas, arroyos y puentecitos, escalando la colina de Kenwood. Imaginando el torrente que debía bajar hace siglos por la ladera, hoy borrado del mapa de Londres.


Judit frente al estanque del Vale of Health



Kenwood House


Spaniards Inn

24 octubre 2009

PAGANISMO POP (2) - THE BLACK METAL FILES



De todas las escenas musicales, ninguna como el black metal noruego ha explotado tanto la imaginería pagana con esa “bella ingenuidad” de la que yo hablaba en la primera entrega de esta serie. Paradójicamente, habría que excluir de esto al representante más excelso del género, Varg Vikernes, cuyos tratados sobre la cultura rúnica y la mitología nórdica, sin ser exactamente académicos, lo alejan del estereotipo y la papanatería que la mayoría de gente asocia con el metal. El mundo del vídeo musical black metal es extrañamente hilarante, extrañamente porque como muchas otras cosas que rodean al género, no está claro hasta dónde va en serio y hasta dónde todo es una coña. En todo caso, el vídeo musical no puede aspirar a la cualidad acojonante que tiene un buen directo de black metal: esa combinación de ruido ensordecedor, brutalidad aturdidora y monotonía hipnótica que te llevan a otra dimensión. Por si fuera poco, las mejores manifestaciones musicales del black metal vienen de bandas minoritarias del underground noruego durante la primera mitad de los 90, con lo cual el presupuesto bajo, bajísimo o cercano a la nada de la mayoría de vídeos le da a todo un aire camp que a veces no sé si le sienta demasiado bien. En todo caso, los elementos clásicos del vídeo clip black metal son bien conocidos: bosques, armas medievales, túnicas y armaduras. La ortodoxia del género, vamos. Y esa ortodoxia la representa de forma excelsa Immortal, la maravillosa banda de Bergen formada por Abbath y Demonaz que empezaron a filmar sus vídeos en 1992, antes que ninguna otra banda de Black Metal. La banda con los mejores vídeos y la mejor colección de armas medievales del género. He incluido dos vídeos “Call of the Wintermoon” (1992), el primer vídeo Black Metal de la historia, y para mí el mejor de todos, y el posterior de “Blashyrkh”. Ahí van, con todo su encanto low-budget: bosque, bosque y bosque, fiordos, fiordos y fiordos, armas medievales, más armas medievales, sombreros de brujo y caras pintadas.











EL SEXO
Años antes de convertirse en una banda de rock comercial que hoy día encarna de maravilla la decadencia del género, en las sesiones de su álbum de 1996, Nemesis Divina, Satyricon grabó “Mother North”, un buen tema de black metal melódico que llegaría a ser elegido el mayor éxito del black metal noruego de los 90. Le grabaron un vídeo en VHS el mismo año en que Burzum publicó en el mismo formato el vídeo de Dunkelheit. En medio de las hachas y los bosques, el vídeo introduce la magia sexual. El personaje femenino con atuendo de virgen vestal o sacerdotisa aparece en el bosque sagrado de la mano del guerrero-hechicero. Los miembros de la banda aparecen llevando a cabo un ritual en un círculo de fuego, después de lo cual parecen haber obtenido poder sobre este elemento. La sacerdotisa es violada vampíricamente y finalmente sacrificada en la parte final del ritual con una espada vikinga. El vampirismo y la depredación, por supuesto, son las formas principales de representación de la sexualidad en los vídeos de black metal.







En la misma vena de vampirismo sexual, y del mismo año (1996), un ejercicio mucho más papanatas es “Lilith’s Embrace” de Ancient. Tema malo donde los haya, de una banda mala donde las haya, lo incluyo por el potencial de diversión que tiene: por su introducción del vampirismo femenino encarnado en chicas góticas sedientas de sangre, la interpretación excelsa de su antiguo vocalista masculino Lord Kaiaphas y la forma dialogada de la canción, que a veces aparece cuando la banda de BM tiene una voz “limpia” o “femenina” de contrapunto. Aquí en concreto un diálogo entre Caín y Lilith (!), a un paso de Black Metal meets Pimpinela.







LA NATURALEZA
Emperor es otra banda de BM de primera generación con elementos sinfónicos que empezaron a hacer vídeos también a mediados de los 90 con este single “The Loss and Curse Of Reverence”, un tema que personalmente me gusta bastante, igual que me gusta el vídeo. El personaje del mago, que aparece alternativamente con la túnica y guadaña de la muerte y con espada vikinga, hace sus conjuros en una cúspide helada y desde allí controla los fenómenos naturales asociados con el norte: la aurora boreal, las avalanchas y las tormentas. Preciosos paisajes de los fiordos, guerreros a caballo y maravillosas las hombreras vikingas del vocalista Ihsahn.







El otro vídeo a destacar en el ámbito de lo natural es el vídeo de “Dunkelheit” de Burzum. Este, claro, no tiene nada que ver. Es un vídeo precioso, que ilustra una canción del álbum Filosofem, en el cual Vikernes ya había abandonado el black metal musicalmente ortodoxo para adentrarse en el camino de la experimentación con drones, órganos y ejercicios rituales hipnóticos. El vídeo arranca con la mirada del lobo y luego desarrolla esa idea tan simple pero preciosa del paralelismo entre las runas y los elementos de la naturaleza.







LA MISA NEGRA
Este es un vídeo distinto a los anteriores, obviamente, producido una década más tarde y con muchísimo más dinero. Por no salir, no sale ni un solo bosque. Producido en 2007, el vídeo de “Carving a Giant” recrea una misa negra que la banda llevó a cabo en 2004 en Cracovia como provocación / ritual contra el feudo católico en que estaban tocando. Creo recordar que fueron expulsados del país por su despliegue de cuerpos crucificados, casquería y orgía en directo, y tres años más tarde hicieron este vídeo conmemorativo. Personalmente me producen cierto recelo Gorgoroth, con su ortodoxia neoclasicista de segunda generación. Son un poco como los pijos que se apuntan a algo años después con mucha pasta y van de más auténticos que nadie. Si algún fan del Black Metal lee esto, entenderá a qué me refiero.




22 octubre 2009

YO CONOCÍ A FOGWILL



Yo conocí a Fogwill hace ahora once años, cuando la editorial Mondadori lo trajo a Barcelona para promocionar la recopilación Cantos de marineros en la pampa. Me lo presentó Claudio López Lamadrid y no puedo decir que conocerlo fuera precisamente lo que me ganó para la causa. Gritón, aspaventoso, con modales de gracioso profesional y horrorosamente desesperado por epatar. De no haber sido el escritor legendario que era, personalmente no se me ocurría ninguna razón para soportar a aquel pelmazo. Para acabarlo de arreglar, la editorial lo había invitado junto con César Aira, que resultó ser un encantador y discreto bebedor de té, con modales de amable soltero victoriano. Recuerdo una charla que dieron en un stand de alguna clase de feria del libro en el Moll de la Fusta delante de un público compuesto mayoritariamente de expatriados argentinos, y allí en el escenario los aspavientos de Fogwill tenían un poco más de sentido, aunque se basaran principalmente en el ejercicio nunca demasiado interesante de repartir palos a mansalva entre compañeros de profesión. Por entonces yo no era tan fan de César Aira como lo soy ahora, y la verdad es que era más fan de Fogwill de lo que soy ahora. La razón de que Fogwill se me borrara un poco de la mente –además, supongo, del hecho de haberlo conocido en persona– fue la trilogía de novelas que publicó en Mondadori entre 2001 y 2002, La experiencia sensible, En otro orden de cosas (mi favorita de las tres) y Urbana. No es que no me gustaran: me divirtieron y me parecieron horrorosamente inteligentes y me gustaron mucho, pero no me impresionaron tanto como sus libros de los 80, sobre todo la novela Los pichiciegos y los cuentos de Muchacha punk y Pájaros de la cabeza. Después de aquello, la verdad, yo mismo me hice escritor y ya le perdí la pista.
Hasta hace unos meses, cuando llegué de América y me encontré un ejemplar de Un guión para Artkino en el buzón, cortesía del editor. Como el prólogo decía que era de la misma época que los libros de Fogwill que me gustaban, yo lo entendí mal y pensé que sería una reedición de un texto inédito en España, así que me senté y lo leí. El planteamiento parecía satisfactoriamente insensato. En una historia alternativa, donde Argentina es una república soviética, Fogwill es un escritor de 54 años, uno de los dirigentes de la Sociedad de Escritores Estatal. El mundo entero, con la excepción de cuatro reductos, se ha vuelto socialista soviético y está controlado desde Moscú. En la sociedad donde vive Fogwill, todo funciona como en la antigua URSS, y los únicos grupos opositores de la dócil sociedad son la secta católica de los latinistas (¿?), los anarquistas, los trotskistas y los libertarios. En este contexto, a Fogwill, escritor institucional con su obra publicada en Moscú, le encargan un guión de cine, cosa que él, siempre empeñado en no caer en la complacencia anquilosante, resuelve hacer atrevidamente en el género de la ciencia-ficción. El argumento de su película, que va tomando forma en las notas preparatorias que constituyen el libro, es un delirio didáctico sobre la desaparición de las fronteras y de los idiomas a lo largo del siglo XXI, intercalado con otros experimentos y rasgos de realismo de vanguardia como por ejemplo incluir un efecto de parpadeo de ojos en la perspectiva de la cámara. La verdad es que se amontonan bastantes bromas bastante buenas. El autor se regodea en la jerga burocrática, hay capítulos enteros de parodia de teoría marxista aplicada al arte, juegos de revisión histórica a la luz del mundo alternativo del libro (como la explicación de por qué Borges era un marxista oprimido y reprimido), bromas sobre el Buenos Aires soviético, la obsesión del narrador por las operaciones proto-marxistas de la autocrítica y el examen de conciencia, etcétera.
Como pasa a menudo con los libros de Fogwill, Un guión para Artkino empieza apuntando en una dirección y termina yendo por otra parte que no tiene nada que ver. Después de setenta páginas de sátira pura y dura en que el autor nos convence de que todo es una broma, y cuando ya nos ha hecho reír un rato con su parodia de la teoría crítica marxista, se cansa de golpe y cambia al registro del folletín, sacándose de la manga un cuadrilátero seudo-erótico entre Fogwill, la intrigante de su mujer, su voluptuosa secretaria Rita y un tal Andrés, un joven escritor contestatario y expulsado por la Sociedad de Escritores. Aparecen purgas, espionaje, caídas en desgracia y hasta una fuga de los amantes al bloque capitalista. Todo bastante esquemático, es cierto, y rematado por un epílogo inexplicablemente serio. Pero en Fogwill, todo forma parte del juego: el gesto provocador y el aplastamiento de ese gesto. Escurridizo como pocos, no nos va a dejar que nos anticipemos a él ni que pensemos que le hemos pillado, ah, no, nada de eso. Y tampoco nos va a dar tiempo  que nos aburramos de él ni le tomemos la medida, razón por la cual nunca escribirá ningún libro de más de cien páginas. Por suerte, en sus libros es más fácil reírse con él que en persona. Y la verdad es que el libro me ha devuelto la afición por su literatura, que yo había perdido con sus novelas más recientes. Es bastante como reencontrarse con un viejo amigo. Un amigo que me cayó mal cuando lo tuve delante, pero eso al fin y al cabo es anecdótico. ¿No?

21 octubre 2009

EL NUEVO LIBRO DE DAVID FOSTER WALLACE PARA 2010 (EN ESPAÑA)


Al final el próximo libro de David Foster Wallace que publicará Random House-Mondadori en España no va a ser ni The Broom of the System, por el que mucha gente me ha preguntado, ni tampoco The Pale King. Será su primera obra póstuma publicada en Estados Unidos en 2009, This is Water, que ya tengo en mi escritorio y traduciré el mes que viene. Subtitulado Some thoughts, delivered on a significant occasion, about living a compassionate life [Unos cuantos pensamientos, leídos para un evento importante, sobre cómo vivir la vida con compasión], se trata del texto de un discurso leído en 2005 con motivo de una ceremonia de graduación en el Kenyon College de Ohio. Tal como dice el título, se trata de un ars vivendi, bastante más lírico y grave que la mayoría de ensayos de sus dos libros de no ficción, pero con toques de humor. Se lee en media hora, y la verdad es que a mí me ha parecido una condensación super-rápida e inteligente de la ética de su obra narrativa, y por tanto una pieza relevante. No entro a comentar la estrategia de la editorial americana Little Brown de publicar este texto tan breve en forma de libro, que se podría fácilmente considerar oportunista (han imprimido una frase por página para conseguir que fuera físicamente un libro). Tampoco sé si habrá alguna vez un tercer volumen de ensayos de Wallace, porque no sé si hay bastante material inédito. El portal de recursos sobre Wallace The Howling Fantods enumera dieciséis ensayos no recopilados y publicados a lo largo de los años en distintas revistas y antologías, pero muchos de ellos son textos menores y artículos breves.
Sí sé que todavía quedan libros inéditos en España: Signifying Rappers, Everything and More, The Broom of the System y The Pale King, que ya saldrá en América en 2010. Para los que no lo sepan, el crítico Antonio J. Rodríguez ha estado traduciendo secciones de The Broom of the System y publicándolas en su blog ibrahim-berlin.blogspot.com. Os recomiendo que os paséis a echar un vistazo.  Y quién sabe, si alguien conoce a un editor interesado, tal vez le acaben comprando la traducción.

19 octubre 2009

PAGANISMO POP (1)



Esta es una serie de vídeos comentados que hacía tiempo que quería empezar, pero que no pegaba para nada con mi anterior blog Ríos perdidos. Es ni más ni menos que lo que el título dice: manifestaciones artísticas asociadas al paganismo, no entendido como resistencia primitiva al impulso de civilización cristiano, sino como operación básicamente superficial de reciclaje de chatarra cultural. Una operación que llevan a cabo de forma rutinaria cientos de bandas de folk, rock, metal y pop, bebiendo de fuentes dispersas como la mitología céltica y nórdica, la filosofía oculta, el crowleyanismo o el pensamiento New Age. Sin embargo, en sus raros momentos excelsos, estas manifestaciones videográficas alcanzan algo que solamente puedo describir como una “belleza ingenua” o una “melancolía otoñal”. Esos son los momentos que busco. Ojo: no considero Paganismo Pop cosas como Derek Jarman, Alejandro Jodorowski o Kenneth Anger. Para mí estos directores despliegan una comprensión profunda del pensamiento oculto y hacen algo que en realidad es alta cultura.

Hace un mes, una blogger del periódico inglés The Guardian escribió una entrada sobre paganismo pop que me devolvió las ganas de empezar esta serie. Es tremendamente banal y habla de una supuesta moda que ni conozco ni me interesa, pero aun así me inspiró, o sea que la traduzco a continuación.

CÓMO EL POP SE VOLVIÓ PAGANO

El día antes de casarse, mi padre me pidió que le cosiera una bellota en el dobladillo de la camisa. La camisa era roja. La boda fue de los colores del arco iris. Hubo un foso con llamas. Como se pueden imaginar, para mí el paganismo es lo que para otros es un tío borracho bailando: algo que una asocia demasiado con sus padres y con los amigos embarazosos de éstos para considerar que pueda ser ni remotamente cool. Imaginen mi sorpresa entonces cuando vi las carátulas de discos que reproduzco más arriba en tiendas de todo el Reino Unido.

¿Triángulos? Presentes. ¿Velas? Presentes. ¿Estrellas? Presentes. ¿Orbes? Presentes. ¿Flores? Presentes. ¿Rizos al viento? Presentes. ¿Bosques? Presentes. La parafernalia entera está presente. La última vez que hubo portadas así, Steeleye Span todavía estaba en el Top 40. En el nombre de la Reina de las Hadas, ¿qué está pasando aquí? Desde Clinic hasta Little Boots, desde Florence and the Machine hasta Pendulum. De Bat For Lashes a Wild Beasts, parece que ha vuelto el paganismo.

Pero la verdad es que nunca se marchó. De hecho, el paganismo ha estado influyendo al pop desde antes de que Natasha Khan no era más que un proyecto de sus padres. El revival folk de los años sesenta introdujo el paganismo en las letras y en las carátulas de todo el mundo desde Pentangle hasta la Incredible String Band. Mientras los Jackson 5 estaban cantando “I Want You Back” en el programa American Bandstand, Pentangle cantaba: “A knight came riding to the lady’s door / He’d travelled far to be their wooer” [Un caballero vino cabalgando a la puerta de la dama / había hecho un largo viaje para cortejarla”].

Durante una temporada, los magos, las doncellas, los dragones y los caballeros se adueñaron de las ondas radiofónicas. Después de que se terminara el revival folk de los sesenta, el pop pagano se dispersó en muchas direcciones, como el metal (Wolfchant, Behemoth y Dark Funeral), el folk (desde Fairport Convention y las Mediæval Bæbes hasta Devendra Banhart y Circulus) y el rock y el pop para adultos (Fleetwood Mac, Kate Bush, y hasta, me atrevo a decirlo, Enya).

Ya sea etiquetada como rock progresivo, psicodelia, nuevo folk o New Age, la música de influencia pagana se ha retorcido, se ha adaptado y ha florecido en la cosecha pop actual. Los Fleet Foxes dan la impresión de ser la música que escucharía en el baño tu profesor de islandés. El vídeo del tema “Harvest” de Clinic muestra a la banda bailando alrededor de círculos de piedras. Patrick Wolf se disfraza de grifo. El vídeo del tema “All the King’s Men” de los Wild Beasts es un verdadero festival de tela de arpillera. Fever Ray se viste de chamán para el vídeo de “When I Grow Up”. Los Young Knifes han puesto un hombre de mimbre suburbano en la cubierta de Voices of Animals and Men. Royskopp regresan a la naturaleza con su nuevo vídeo “This Must Be It”… Y podría continuar.

Por supuesto, solamente era cuestión de tiempo que los niños que habían crecido escuchando a Fairport Convention y Led Zeppelin volvieran a hacer que el paganismo fuera cool. Y para diseñadores y directores, la abundancia de imaginería asociada con el paganismo hace que esta tendencia sea una gozada para ilustrarla. Solamente confío en que tengan bastantes bellotas a mano”.

© Nell Frizell. Traducido por Javier Calvo

He elegido tres vídeos para iniciar la serie. Yo quería que el primero fuera la escena del Poste de Mayo de la película Wicker Man, por su naturaleza fundacional. Prácticamente todas las representaciones pop del paganismo de los vídeos musicales pasan por la auténtica Biblia pagano-pop que es esta película. Sin embargo, no he podido encontrar copias de la escena con autorización para insertarla, así que me he conformado con un clip de la versión que hacen de este tema las Mediaeval Baebes, una banda increíblemente divertida en su fidelidad casi neurótica a las coordenadas históricas, cuyas miembros vienen casi todas del post-punk.





Un viejo favorito mío: el vídeo original de 1973 de “All the Years Round” de Amon Duul 2. Se puede decir que es más psicodélico que propiamente pagano, pero lo he reproducido por toda la imaginería alquímica en torno a la dama azul / flor azul / hechicera, el bosque como locus sagrado, la nieve como metáfora del mundo profano y yermo donde los miembros de la banda descubren la música, etc.





Otro viejo favorito: el vídeo de “Silver Machine” de Hawkwind. La verdad es que lo he incluido porque, entre 1971 y 1974, el ritual espacial proto-crustie de Hawkwind incluía a esa mujer maravillosa llamada Stacia, bailarina lisérgica, pionera nudista, diva del underground londinense y artista pagana. Ni que decir tiene que la primera vez que la vi (a mí me empezaron a gustar Hawkwind ya después de los 30) me quedé fascinado con ella. Recuerdo entrevistas bastante graciosas que leí de principios de los setenta en revistas tipo Penthouse donde Stacia hablaba de su filosofía personal, etc. Aunque parezca una insensatez, creo haber visto ecos de su forma de moverse en el escenario en bandas como Coil.





El último es de regalo y solamente va medio en broma. Ya sé: son la cosa más para niños que dio el rock gótico. Melosos, pomposos y ridículos. Pero a mí me gustaba sus vídeos cuando era adolescente, y este siempre me pareció que tenía algo mágico sin saber muy bien por qué. Creo que debe de ser el bailecito del puente, o tal vez la caza de la langosta. Esto es de antes de que empezaran a imitar a Led Zeppelin.




MATAR EN BARCELONA






Matar en Barcelona, la secuela del libro colectivo Odio Barcelona que ha editado Ana S. Pareja, está en las librerías desde hace un mes. “Festival de las luces”, mi contribución al libro, ha sido el único relato que he escrito en 2009, y he aprovechado la libertad de extensión que me ha dado la editora para desarrollar con cierta comodidad temas y motivos que ya había tocado en relatos anteriores y en mi tercera novela. Ambientado en dos momentos de la historia de Barcelona (una exhibición aérea a finales del XIX y los crímenes de Enriqueta Martí a principios del XX), el relato trata de la persistencia de la religión en los tiempos modernos, y del conflicto entre el pensamiento analítico y el pensamiento mágico, representado aquí mediante el fenómeno físico del movimiento turbulento. Se trata, por tanto, de un relato hermano de “Los niños perdidos de Londres”, que también analiza estos temas en un contexto de mundo gestionado por comunidades de niños, y de mi nueva novela, Corona de flores, con la que comparte un personaje.
Además de haber quedado encantado con mi propio relato, ha sido un placer participar en el mismo libro que mis amigos Raúl Argemí y Manuel Vilas. “El librero del ángel negro” de Argemí es un fabuloso relato gótico compuesto a partes iguales de imaginería religiosa y sexual. La base histórica es un episodio poco claro de la década de 1830, mencionado al parecer por Flaubert, en el cual un librero mataba para recuperar los volúmenes valiosos que vendía. El gran acierto inicial del autor es asociar la bibliofilia del protagonista (el monje corrupto Fra Vincenç) con la pulsión sexual, lo cual le confiere a todo el texto un aire socarronamente freudiano. Ecos del humor de La última caravana. Una divertidísima danza de la muerte en el monte Táber: el fraile y su cómplice, el “ángel negro” Gabriel, matan para hacerse con sus preciados volúmenes pornográficos. Una danza obscena. La hubris que desencadena la caída de Fra Vicenç: robar una Biblia de la colección personal del káiser Guillermo. Al final hacen su aparición el derecho divino, la expulsión del paraíso y la naturaleza angélica. En la última página casi lloro de felicidad.





En “Control”, Vilas añade la invocación a Joy Division a las ya clásicas invocaciones a Johnny Cash y Lou Reed que abundan en su obra anterior. Aunque es un texto muy cercano a los relatos de España, me ha interesado más porque es más extenso y tiene más espacio para extender su telaraña a-sistemática de alusiones, distorsiones de la historia cultural y elementos de pesadilla expresionista. En el 2037, un académico llamado Jeremías es invitado a Montevideo para dar una conferencia sobre representaciones artísticas del fin del mundo patrocinada por una sociedad secreta llamada los Últimos Embajadores. Los Embajadores, sin embargo, son los gestores de una enfermedad llamada Sida Barcelona que provoca alucinaciones relacionadas con crímenes del pasado. Poco a poco, sale a la luz que en realidad lo han invitado por su oscura relación con la estafadora y asesina sexual Any Vilas. Todo encerrado en un paréntesis de inestabilidad ontológica a medida que la lógica alucinada del Sida Barcelona se va adueñando del relato. Bastante tremendo. Todavía no he leído Aire nuestro, pero cuando lo haga seguro que escribiré algo.





ORACIÓN DE PENITENCIA A CUALQUIER DIOS


Me gustó tanto cuando la encontré que la he puesto como salmo de consagración de este nuevo blog. Aunque la oración se encontró en una tablilla asiria fechada a mediados del siglo VII adC, el texto original es sumerio y por tanto más antiguo.



"¡Que se apacigüe la cólera del corazón de mi dios! ¡Que se apacigüe el dios que yo no conozco! ¡ Que se apacigüe la diosa que yo no conozco! ¡Que se apacigüe el dios conocido y el desconocido! ¡Que se apacigüe la diosa conocida y la desconocida! El pecado que he cometido lo desconozco. La fechoría que he cometido la desconozco.
¡Que mi dios anuncie un nombre misericordioso!
 ¡Que mi diosa anuncie un nombre misericordioso!
 ¡Que mi dios conocido y el desconocido anuncien un nombre misericordioso!
 ¡Que mi diosa conocido y la desconocida anuncien un nombre misericordioso!
 No he comido alimentos puros. No he bebido agua limpia. Una ofensa contra mi dios he cometido sin saberlo. Una falta contra mi diosa he cometido sin saberlo. ¡Oh Señor, mis pecados son muchos y mis iniquidades tremendas! ¡Dios mío, mis pecados son muchos y mis iniquidades tremendas!
El pecado que he cometido lo desconozco. La iniquidad que he obrado la desconozco. La ofensa que he cometido la desconozco. La falta que he infringido la desconozco. El señor, con el corazón encolerizado, me ha mirado.
El dios, con el corazón encolerizado, me ha visitado.
La diosa se ha puesto furiosa conmigo y me ha golpeado dolorosamente. El dios conocido o desconocido me ha hecho pasar estrecheces. La diosa conocida o desconocida me ha causado desgracias. Yo he buscado ayuda, pero nadie me ha cogido de la mano. He llorado, pero nadie ha venido a mi mano. Me he lamentado, pero nadie me ha prestado atención. Estoy afligido, estoy derrotado, no puedo levantar cabeza. A mi dios misericordioso me dirijo para suplicarle. Beso los pies de mi diosa y [me postro ante ella]… ¿Cuánto he de esperar, dios mío…? ¿Cuánto he de esperar, diosa mía, para que vuelvas tu cara hacia mí? ¿Cuánto he de esperar, dios conocido o desconocido, para que se apacigüe la cólera de tu corazón? ¿Cuánto he de esperar, diosa conocida o desconocida, para que se apacigüe tu corazón hostil? La humanidad está pervertida y carece de buen juicio. De todos los hombres que viven, ¿cuál de ellos sabe nada? No saben si están haciendo el bien o el mal. ¡Oh, señor, no dejes de lado a tu siervo! Ha sido arrojado al lodo; cógele la mano. ¡El pecado que he cometido, conviértelo en misericordia! La iniquidad que he causado, deja que se la lleve el viento. ¡Arráncame mis muchas faltas como si fueran prendas de ropa! Dios mío, mis pecados son siete veces siete; ¡perdona mis pecados! Mi diosa, mis pecados son siete veces siete; ¡perdona mis pecados! Dios conocido y desconocido, mis pecados son siete veces siete; ¡perdona mis pecados!"




El texto de la oración procede de "Penitential Psalms,", de Robert F. Harper, traducido al inglés en Assyrian and Babylonian Literature, R. F. Harper, ed. (New York, 1901). Reimpreso en: Eugen Weber, ed., The Western Tradition, Vol I: From the Ancient World to Louis XIV. (Lexington, MA; D.C. Heath,1995). La traducción al español es mía. La imagen, por supuesto, es la Inana del Museo Británico.